Mi teoría dice que los hombres segregamos, cuando estamos emparejados, una serie de feromonas que hace sentirse atraídas a las mujeres y que ellas detectan a través del olfato. Vamos, como si fuésemos animales.
Tampoco es tan descabellado; total, a fin de cuentas, nunca hemos dejado de ser animales. Ni de comportarnos como tales (sin ánimo de ofender a los animales).
Tampoco es tan descabellado; total, a fin de cuentas, nunca hemos dejado de ser animales. Ni de comportarnos como tales (sin ánimo de ofender a los animales).