Efectivamente. La fórmula del éxito radica en la disonancia entre la apariencia y la realidad: aparentar ser bueno, actuar siempre como si ejemplificaras los valores de marras, no salirte del rebaño; y por la espalda ser un trepa, un chaquetero, un chantajista, un manipulador...
Tengo la convicción de que quienes nos gobiernan reúnen todas estas perversas cualidades.
El bueno es el anónimo que muere como nació, pobre y solo. No ocupa libros, no aparece en cuadros, no hay premios con su nombre. En esa persona es en la que pienso todas las noches antes de dormir.
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Tengo la convicción de que quienes nos gobiernan reúnen todas estas perversas cualidades.
El bueno es el anónimo que muere como nació, pobre y solo. No ocupa libros, no aparece en cuadros, no hay premios con su nombre. En esa persona es en la que pienso todas las noches antes de dormir.