#7 #7 guaja16 dijo: Pero eso de "todos somos iguales" es una mentira, porque los ricos viven mejor que nosotros.Salvo que se te ocurra una idea tipo facebook, que va a ser que no. Para ser rico tendrás que llegar el primero, irte el último, y continuar en tu casa.
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Léete la Constitución antes de hablar, aunque supongo que te pido mucho. En el apartado económico se especifica que los impuestos han de ser progresivos, pero supongo que tampoco sabes qué significa eso.
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Una constitución que por cierto ya tocaría reformar (pero para bien), que ya va estando un poco apolillada
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Constitución española votada JUAJNAJUhuajjnuajuiajua xdddcnbcunedyabjuajauahhahahhiihihihioohjha
Pues bajo esa misma premisa, la de que todos somos iguales, deberíamos tributar todos en proporción a nuestros ingresos. La Constitución se incumple día sí y día también, puesto que también dice que tenemos derecho a una educación pública, gratuita y de calidad, a una sanidad y a una vivienda, además de reconocernos el derecho al trabajo y a la igualdad de oportunidades... ¿tú ves alguna de esas cosas en este país? Yo, desde luego, no...
Y lo de que "todos somos iguales" se supone que es ante la ley y la justicia (otro mentirusco), pero si lo tomamos como un axioma tan general, como has hecho tú, igual habría que redistribuír la riqueza de una forma más justa, para que, realmente, todos seamos iguales.
#13 #13 dr_antineutrino dijo: Léete la Constitución antes de hablar, aunque supongo que te pido mucho. En el apartado económico se especifica que los impuestos han de ser progresivos, pero supongo que tampoco sabes qué significa eso.Artículo 31, por si a alguien le interesa.
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Al igual que "todos somos iguales" para lo malo, lo tendremos que ser para lo bueno, ¿no? un salario digno, con una vivienda para TODOS. Igualdad, pues.
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Hay!! que nick más malo has elegido amigo mío XD Porque el que debería informarse eres tú. En primer lugar, ya de mano, aunque la constitución diga que todos somos iguales ante la ley, no se prohíbe en ésta el ajustar los impuestos en función de las rentas. Por otra parte, en lo que se refiere al derecho fiscal, existe un principio según el cual, para defender la igualdad entre las personas, se les trata distinto desde el punto de vista fiscal en base a sus posibilidades. Por último el motivo por el que no se suben los impuestos a las rentas altas (a parte de lso motivos obvios), es que se sabe de sobra que los de rentas tan altas disponen de medios de evasión de impuestos casi imposibles de detectar, aunque reformes la ley para evitarlo.
#4 #4 misssusu dijo: ¡Si todos somos iguales quiero mi sueldo de 6000 euros al mes más dietas como los políticos!milita en un partido, di siempre lo que hacen mal los demás sin proponer soluciones, sal bien en las fotos, promete cosas imposibles y di que sufres con el sufrimiento de los españoles.
Entonces te merecerás esos 6000 euros, las dietas, y el título honorífico de político español.
¿Pero queda alguien que toma en serio todavía a la constitución?
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Lo de que todos somos iguales, ¿no es ''ante la ley''?
Corregidme si me equivoco, eh
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#17 #17 ppgjwwpppp dijo: Si te pegamos un tiro nadie se quejará. Supongo que la constitución no prohíbe cazar a animales con deficiencias mentales, ¿verdad?ZASCA
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#8 #8 grasiosisimo dijo: No todos somos iguales, los grasiosos debemos gobernar el mundo.Lo siento pero eso no es viable, las Cámaras ya están llenas de payasos y así nos va...
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#32 #32 wazouski dijo: Lo de que todos somos iguales, ¿no es ''ante la ley''?
Corregidme si me equivoco, ehAnte la ley, gran texto de Kafka.
Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.
La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
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#36 #36 Teddy_ dijo: #32 Ante la ley, gran texto de Kafka.
Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.
La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta
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#37 #37 Teddy_ dijo: #36 -Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta
Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley.
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#38 #38 Teddy_ dijo: #37
Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley.
Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado.
Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado.
Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.
-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
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#5 #5 quintosinascensor dijo: Si, pero la Constitución podría modificarse de una vez, que muchas cosas están mal hechas.La Constitución ya esta un poco viejuna, creo que la época de la transición ya pasó y le hace falta una puesta a punto.
Y lo de tributar a hacienda es una mentira enorme, los ricos son proporcionalmente los que menos pagan ya que hacen empresas y otros chacnchullos asi que pagan poquísimos impuestos.
Y quitando lo anterior, no paga mas el que mas cobra, si no el que mas declara, porque los que cobran en negro no tributan.
Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.
-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.
FIN
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#1 #1 Teddy_ dijo: Pues eso, como todos somos iguales, todos deberíamos tributar en función de nuestros ingresos xDel irpf para las personas que ganan (creo) mas de 200.000 al mes (NPI pero creo que anda por ahi) les quitan el 50% de los ingresos. ¿eso no es tributar segun los ingresos?
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Eso es mentira. El sistema impositivo actual ya es progresivo: dependiendo de la renta, pagas más impuestos o menos. Va por tramos. Me invento el ejemplo: los que cobren menos de 15000 al año, se les cobra un 20% de impuestos en la declaración de la renta. Los que cobran 60000 al año, un 35%, etc. Lo que se pide es que se aumente la tasa impositiva a las grandes fortunas, lo cual es totalmente constitucional.
#41 #41 dafoc dijo: #5 La Constitución ya esta un poco viejuna, creo que la época de la transición ya pasó y le hace falta una puesta a punto.
Y lo de tributar a hacienda es una mentira enorme, los ricos son proporcionalmente los que menos pagan ya que hacen empresas y otros chacnchullos asi que pagan poquísimos impuestos.
Y quitando lo anterior, no paga mas el que mas cobra, si no el que mas declara, porque los que cobran en negro no tributan.Hombre, pero los que crean/tienen empresas tienen que pagar el impuesto de sociedades, que es un pastón (refiriéndome a los ricos). Aunque si es cierto que es gente que conoce bien el juego (realmente todos los españoles podríamos desgravarnos muchos impuestos si lo conociesemos tambien) y sabe como desgravarse un pellizco.
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si todos somos iguales que despidan a politicos IGUAL que despiden a los demas
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#1 #1 Teddy_ dijo: Pues eso, como todos somos iguales, todos deberíamos tributar en función de nuestros ingresos xDsactamente
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Pues que lo apliquen a todo.
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Cuantas cosas nos enseñaron los Monty Python...
Y lo de que "todos somos iguales" se supone que es ante la ley y la justicia (otro mentirusco), pero si lo tomamos como un axioma tan general, como has hecho tú, igual habría que redistribuír la riqueza de una forma más justa, para que, realmente, todos seamos iguales.
Entonces te merecerás esos 6000 euros, las dietas, y el título honorífico de político español.
Corregidme si me equivoco, eh
Corregidme si me equivoco, ehAnte la ley, gran texto de Kafka.
Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.
La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.
La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta
El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta
Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley.
Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley.
Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado.
Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado.
Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.
-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
Y lo de tributar a hacienda es una mentira enorme, los ricos son proporcionalmente los que menos pagan ya que hacen empresas y otros chacnchullos asi que pagan poquísimos impuestos.
Y quitando lo anterior, no paga mas el que mas cobra, si no el que mas declara, porque los que cobran en negro no tributan.
Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.
-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.
FIN
Y lo de tributar a hacienda es una mentira enorme, los ricos son proporcionalmente los que menos pagan ya que hacen empresas y otros chacnchullos asi que pagan poquísimos impuestos.
Y quitando lo anterior, no paga mas el que mas cobra, si no el que mas declara, porque los que cobran en negro no tributan.Hombre, pero los que crean/tienen empresas tienen que pagar el impuesto de sociedades, que es un pastón (refiriéndome a los ricos). Aunque si es cierto que es gente que conoce bien el juego (realmente todos los españoles podríamos desgravarnos muchos impuestos si lo conociesemos tambien) y sabe como desgravarse un pellizco.